Me encanta trabajar enseñando a la gente lo que más me apasiona. Me vuelve loco la sensación de ver cómo los alumnos van evolucionando a través de unas guías. Me encanta buscar puertas alternativas y mostrarlas a los estudiantes para que cada uno vaya construyendo su propio camino de manera autónoma. Ser profesor de batería es genial. Pero no te voy a engañar. Como en todos los trabajos, también hay veces que se puede hacer cuesta arriba.
Hoy, voy a desvelarte la cosa que más me frustra, que menos entiendo y que incluso más me saca de mis casillas en ocasiones. Si estás pensando que voy a hablar de que la gente no estudie, de que pongan excusas para no haber trabajado en los conceptos durante la semana, que me digan que no tienen tiempo o que las cosas no salgan como a mí me gustaría que salieran, te estás equivocando.
Lo que menos entiendo es que los alumnos no escuchen música. Me resulta incomprensible que una persona que a priori tiene interés en aprender un instrumento no le guste o no dedique tiempo a escuchar música. ¿Cómo vas a hacer música si no la escuchas? Y ojo, que no estoy hablando de que a mí me guste más o menos el tipo de música que se escuche. Estoy hablando de que literalmente, no se escucha música.
La primera clase que doy siempre pido a los alumnos que me cuenten sus referencias musicales y que vayan haciendo una "playlist" con canciones que les representen y que les gustaría tocar en un futuro. No importa si son fáciles o difíciles, simplemente lo hago para conocer al alumno y para poder enfocar las clases con una orientación más directa a las inquietudes de cada uno. Todavía a día de hoy me sigo sorprendiendo de las veces que la respuesta es algo parecido a "no sé qué me gusta", "me da igual" o la frase que más rabia me da: "no tengo tiempo para escuchar música". Puedo llegar a entender que no se tenga tiempo o todo el tiempo que uno querría para sentarse a estudiar el instrumento, pero no tener tiempo para escuchar música, no lo puedo entender.
Escuchar música es prácticamente la lección número uno sobre tocar cualquier instrumento. Por disfrute y por aprendizaje.
Escuchar con atención a tus referentes, aprender a distinguir los instrumentos, entender cómo se comunican unos con otros y cómo finalmente se forma la magia que sucede en las canciones. Te abre los oídos y la mente, amplía tu biblioteca de recursos, y te muestra de manera clara el resultado de tocar un instrumento.
Por este motivo, uno de los objetivos que me he marcado como profesor, especialmente en los casos de alumnos que presentan este problema, es intentar que descubran música, que escuchen artistas y canciones. A día de hoy los vídeos y grabaciones de los mejores artistas de todos los tiempos están al alcance de cualquiera y eso, hay que aprovecharlo y disfrutarlo. A menudo, pongo de deberes escuchar música o traer a clase alguna canción nueva descubierta durante la semana.
Y en ocasiones, sucede algo mágico. Ese momento en el que un alumno de 16 años viene a clase y me dice:
"Profe, esta semana he descubierto una banda que está súper chula. No sé si la conocerás. Se llama AC/DC."
Pura magia que me hace pensar que ojalá pudiese volver yo a tener la sensación que tuve al escuchar por primera vez una banda tan mítica como esa.
Si has llegado hasta aquí y te has visto reflejado, me voy a tomar la libertad de decirte un par de cosas más. Puedes escuchar música mientras haces otras tareas y eso está muy bien. Pero te invito a que te sientes tranquilamente a hacer una escucha activa, con toda tu atención puesta en disfrutar y comprender lo que llega a tus oídos. Intenta comprender qué función hace cada instrumento, y escuchar todos los engranajes que componen esa obra. Es una tarea súper satisfactoria y además muy productiva para evolucionar como músico. Ni te imaginas lo que vas a aprender si te paras a escuchar. Es el mismo ejercicio de oído que aplicas cuando te grabas tocando y te escuchas después, solo que aquí el que está bajo la lupa es otro.
Por otro lado, te invito a que escuches discos completos y no solo canciones sueltas. Piensa que cuando los artistas crean un álbum suele ser porque hay un concepto común que aglutina todas las canciones. Todo forma parte de un momento en concreto de la historia de una banda, y refleja muy bien un tipo de sonido, unas referencias o un punto exacto de su trayectoria. Escuchar un álbum de principio a fin suele dar una visión del contexto concreto en el que se creó, y en general todo sucede por algo. Hay discos que han pasado desapercibidos. Pero hay otros que han hecho historia. Siéntate a escucharlos, analízalos y descubre por qué.
Escuchar música es uno de los grandes placeres de la vida. Aprovéchalo.


