Estudio y Práctica

Grábate y mejorarás: verte tocar te hace mejor baterista

Grabarte mientras tocas la batería es el hábito que más te hará mejorar. Te cuento por qué verte desde fuera te da una perspectiva real de tu forma de tocar.

Ángel Batero11 de junio de 20264 min
Móvil, grabadora de vídeo Zoom, micrófono de condensador y cámara Canon sobre una mesa de madera, listos para grabar una sesión de batería

¿Y si te dijera que hay una manera de que seas mejor baterista tocando exactamente lo que ya sabes tocar? Hoy no hablaremos de sentarte a estudiar más tiempo, ni de retarte a conseguir subir el metrónomo un par de BPM por encima de tu velocidad límite, ni siquiera de aprender un groove o una canción nueva que no conozcas.

Con lo que ya sabes es suficiente.

Sin duda hay un consejo generalizado que me atrevería a dar a todos los bateristas, y por qué no decirlo, a cualquier músico: adquirir el hábito de grabarse a uno mismo mientras toca. Poder verte y escucharte poniendo cierta distancia con el momento de ejecución te va a dar una perspectiva mucho más realista sobre tu manera de tocar que la que tienes en el momento en el que lo haces.

La premisa es sencilla. Cuando estamos tocando, la realidad puede ser muy diferente de las sensaciones que sentimos en ese preciso momento. De hecho, me atrevo a decir que casi siempre, por no decir siempre, la realidad y la sensación propia no coincidirán. Esto es porque nuestro cerebro puede estar influido por cientos de temas externos: exceso de concentración, adrenalina del directo, cansancio por el viaje, incomodidad con el sonido en los in ears, agotamiento por una sesión larga de estudio… Hay millones de cosas que nos influyen.

La manera de conseguir la mayor imparcialidad sobre nuestro trabajo es lograr vernos y escucharnos desde fuera, convirtiéndonos en espectadores de nosotros mismos. Pero cuidado, porque enfrentarte a ti mismo como tu propio juez puede ser un arma de doble filo. Te llevarás satisfacciones al verte tocar bien cosas que no pensabas que estuviesen bien. Y también puede llegar a frustrar mucho ver que lo que te parecía increíble resulta ser un desastre. Aquí es donde está la guinda del pastel. Las grabaciones no engañan, y vistas con cierta perspectiva desde el momento en el que se tomaron, con tu cerebro libre de todas las distracciones del momento, te vas a dar cuenta de absolutamente todo. De lo bueno y de lo malo. Tu autopercepción del momento tiende a estar inconscientemente manipulada por tu propio cerebro, pero una grabación sin editar es la cruda realidad.

Me han pasado ambas cosas. He estado tocando en un concierto súper arriba de emoción y pensando que no había nadie que tocase mejor que yo. Al ver al día siguiente vídeos en las redes sociales, me he dado cuenta de que fue todo un desastre. Pero también he grabado conciertos en los que no estaba con muchos ánimos y me ha parecido que todo lo que tocaba estaba fatal, y al verlo al cabo de los días grabado he visto que estaba muchísimo mejor de lo que yo había sentido en el momento.

Evidentemente, no solo vale con grabarse. Mejorar a partir de una grabación exige un pequeño esfuerzo por tu parte.

Cuando hablo de grabar, no estoy hablando de alquilar un estudio profesional, ni de gastar miles de euros en cámaras y micrófonos, ni nada de esto. Hoy día se puede hacer una grabación decente con muy pocos medios. Y aunque existen cámaras y micrófonos económicos que nos pueden servir mucho mejor, todos llevamos un teléfono en el bolsillo. Empecemos por ahí. Solo queremos vernos y escucharnos.

Una vez tengas una grabación, de lo que sea —un ritmo que estás aprendiendo, un trocito de un concierto, un cover…—, haz lo siguiente. Siéntate, escucha, mira y anota todo lo que observes: lo que está bien, lo que está mal, qué sensaciones tienes, si te gusta tu postura, si ves tensión en tus brazos, si te gusta cómo suena… Anótalo todo. Así es como empezarás a mejorar, porque la siguiente vez que te sientes a tocar lo mismo vas a tener en cuenta todo lo que has visto que no te convencía, y eso te va a llevar a prestarle más atención y, por consiguiente, a hacerlo cada vez mejor.

Solo un par de cosas más antes de finalizar. Te aconsejo que te acostumbres a grabar algo corto en todas tus sesiones de práctica. Algo que puedas ver cuando llegues a casa o vayas en el metro sin dedicarle mucho tiempo. Si lo grabas todo, tu almacenamiento acabará lleno de vídeos que nunca verás y no servirá de nada. Grábate en directo y en todas las situaciones que puedas, y dedica un ratito a analizarlo. Y, lo más importante: recuerda que vas a encontrarte con cosas que no te van a gustar y que pueden bajarte los ánimos.

El primer paso para hacer las cosas bien es hacerlas mal y darte cuenta de ello. Si sabes que hay algo que mejorar, solo es cuestión de tiempo mejorarlo. El error es necesario para avanzar, así que sé inteligente y úsalo a tu favor.

Este tema es tan extenso que, para abarcar todo lo que se podría decir al respecto, haría falta un libro entero. Por lo pronto, te invito a probar y que me cuentes si, como a mí, a ti también te ha funcionado.

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#grabarse#práctica#autocrítica#hábitos de estudio#mejorar
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