Supongo que ya te habrás dado cuenta de que tocar la batería es carísimo. Cierto es que no es una cosa específica de nuestro instrumento. Cualquier músico profesional sabe que las posibilidades de inversión en su equipo y en la mejora de su instrumento son infinitas. Pero, hablando de lo nuestro, batería, cajas, platillos, baquetas, parches, fundas, herrajes… La lista de material necesario es muy extensa.
Hablemos hoy de la importancia del equipo para un baterista y hasta qué punto es necesario gastarse muchísimo dinero para sonar bien.
La comunidad de músicos utiliza desde hace cierto tiempo el término "GAS": Gear Acquisition Syndrome, que se traduce como Síndrome de Adquisición de Equipamiento. Se refiere al deseo prácticamente compulsivo de comprar guitarras, platillos, cajas, pedales, cables, plugins o cualquiera de los elementos relacionados con el instrumento, sea o no necesario.
Seguro que te suena familiar estar en el sofá pasando las horas muertas en páginas de instrumentos haciendo cestas de compras virtuales que cada vez se alejan más de la realidad de lo que tu economía particular se puede permitir. O quizás te reflejes visualizándote sentado en la batería creando esas cestas en un bloque de tiempo que habías predestinado para estudiar.
Muchas veces nos engañamos a nosotros mismos y nos autoconvencemos de que necesitamos el pedal más caro para que nuestra técnica sea más rápida, o la batería más prestigiosa para tocar mejor. Cuando empezamos a tocar, encontramos referentes que están en la primera división de la música y como es evidente, en primera división, el equipo suele ser lo más de lo más. Es normal que acabemos pensando que necesitamos la gama alta para sonar bien, porque queremos parecernos a nuestros ídolos y es prácticamente involuntario concluir que lo conseguiremos usando lo mismo que él. Dejad que os diga una cosa. En un escenario en el que está tocando Vinnie Colaiuta, vas a ver del primer vistazo un equipo económicamente inabarcable para la mayoría de los músicos. Y quizás, hasta puedas conseguir comprarlo antes o después. Lo que no vas a ver y mucho menos vas a poder comprar, son las horas de vuelo, la experiencia y el conocimiento que ese señor lleva a sus espaldas para sonar así.
Sinceramente, no vas a tocar mejor por tener el equipo más caro. No vas a suplir tus carencias como músico por tener una batería de 5000€ en vez de una de 400€. El equipo solo va a jugar a tu favor siempre y cuando sepas utilizarlo.
Tengo la sensación y me atrevo a decir que también la certeza de que ese es el problema. Nos distraemos haciendo el cuento de la lechera, pensando en las siguientes compras que haremos. Imaginamos lo bien que sonaremos cuando tengamos toda la gama alta de platillos, de cajas y de baterías. Y mientras hacemos cestas de compra y castillos en el aire, nos olvidamos de lo importante. Olvidamos que una caja, si no aprendes a sacar sonido de ella, va a sonar mal, tenga un valor de 100 o de 1000. Nos olvidamos de que el hábito hace al monje. Nos olvidamos de practicar.
Hace ya unos años, en una gira de Joaquín Sabina, el mítico Pedro Barceló dio lo que para mí sigue siendo un gran ejemplo para toda la comunidad de baterías. En esa gira, lejos de utilizar la gama alta de la marca que le patrocinaba, pidió que le pusieran el equipo más estándar que ofrecían para demostrar que podía hacerse una gira de primer nivel con un equipo que no valiese una fortuna. Sobra decir que aquello sonaba como una apisonadora.
Aprender a tocar con equipo económico tiene muchas ventajas. Conseguir sacar buen sonido cuando las condiciones del equipo no juegan a favor, te va a hacer investigar más y por tanto aprender el triple. Si eres capaz de hacer que una batería muy barata suene, o de sacar dobles golpes contundentes con un pedal que chirría y que no tiene muchas posibilidades de ajuste, imagínate hasta dónde podrás llegar cuando tengas un equipo de más calidad que responda mejor.
Evidentemente, si te dedicas de manera profesional a la batería, tendrás que hacer ciertas inversiones en un buen equipo que facilite tu trabajo y que potencie tus capacidades como músico. Pero de ese caso, hablaremos otro día.
Hoy, quedémonos con el ejemplo de toda esa gente que está aprendiendo a tocar, a sonar y que utiliza la falta de equipo como excusa para no practicar o para justificar la falta de práctica. Considero ciertamente que tener un equipo que a priori no juega a favor, te va a agudizar el ingenio para investigar y conocer a fondo el instrumento lo suficiente como para hacerlo sonar lo mejor posible.
Y eso será una gran ventaja en el futuro cuando tengas muy buen equipo y seas capaz de maximizar su potencial gracias a todo lo que has tenido que ingeniártelas para sonar bien en el pasado con medios muy inferiores.
Cuéntame si te sientes identificado y otro día te hablo de algunos trucos para hacer sonar decentemente una batería económica.
